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Esta es mi historia

Lo que cargué desde niña...

Desde muy pequeña aprendí a vivir completamente pendiente de mi imagen, de cómo me veían los demás. Si quería vestirme de una forma que no parecía “adecuada”, mi madre —desde su preocupación— me decía que haría el ridículo y que así no saldría a la calle. Aquello, de alguna manera me marcó internamente: entendí que debía cuidar mi imagen no por mí, sino para gustar a los demás.

De adolescente, esa exigencia por cuidar mi imagen sumada a los complejos que empezaba a tener con mi físico me hizo colapsar. Empecé a rebelarme contra todo lo que representaba la estética “normal”: me vestía con ropa oscura, ancha y rota; incluso llegué a hacerme una cresta. Era mi forma de gritar “¡basta!”. Por aquella época, ni siquiera yo entendía qué me pasaba, sólo sabía que me sentía muy perdida, con mucha rabia acumulada y sin saber quién era realmente.

Así que dejé los estudios y empecé a trabajar muy joven. Sin buscarlo demasiado, entré en el mundo de la moda. Empecé desde abajo, cosiendo ojales y botones, pero como conocía la industria por mi madre y tenía ganas de aprender, fui creciendo en el sector. Ese camino me permitió desarrollarme profesionalmente, pero también me enfrentó cara a cara con mis heridas respecto a la imagen, la exigencia y la perfección. Porque la moda, aunque fascinante en muchos sentidos, también puede ser un entorno muy duro.

Biografía pequeña Mireia López Vida Macrobiótica
Biografía infantil Mireia López Vida Macrobiótica
Biografía adulta Mireia López Vida Macrobiótica
Biografía adulta embarazada Mireia López Vida Macrobiótica

Lo que descubrí...

Durante esos años, conviví con mis complejos y con una guerra constante contra mi cuerpo. Probé muchas dietas diferentes, batidos, suplementos… conseguía resultados a corto plazo, pero siempre volvía al punto de partida, más frustrada y agotada. A nivel emocional tampoco estaba bien: desde muy joven sufrí episodios de ansiedad y depresión… y esa sensación de vacío y de no tener rumbo me acompañó hasta pasados los 30.

El cuerpo me lanzaba señales constantemente : dolores de cabeza frecuentes, insomnio, ansiedad, menstruaciones irregulares y un cansancio que no se iba nunca. Y fue en ese momento, a los 32 años, cuando descubrí la alimentación macrobiótica.

Una compañera del trabajo me habló de ella y me llamó mucho la atención. Busqué información y acabé formándome en la Escuela de Macrobiótica de Catalunya con Daniel Mayor —discípulo directo de Michio Kushi— y poco a poco fui descubriendo una nueva forma de entender la alimentación: basada en la energía de los alimentos y no sólo en los nutrientes. De esta manera entendí que los alimentos no sólo influyen en tu cuerpo, también en tu estado de ánimo y en tus emociones.

Obviamente, no fue un camino lineal. Hubo avances, errores y recaídas. Pero en cada uno de esos momentos aprendí a escuchar a mi cuerpo y a reconocer sus señales. Dejé de tener reglas dolorosas, descansaba mucho mejor, desaparecieron los dolores de cabeza y la ansiedad, y sobre todo recuperé algo que había perdido hacía años: las ganas de vivir, de ilusionarme y de tener objetivos.

Lo que quiero compartir contigo...

Hoy, a mis casi 50 años, sigo aplicando y adaptando la macrobiótica a mi vida. He aprendido a ajustar mi alimentación según mis ciclos hormonales y al momento vital en el que me encuentro. Ya no estoy en guerra con mi cuerpo, he aprendido a escuchar las señales que me envía. Y eso es lo que comparto con otras mujeres.

Acompaño, sobre todo, a madres que se sienten como yo me sentí: cansadas de no sentirse bien con su cuerpo, desbordadas, frustradas y desconectadas de sí mismas. Mi método es práctico y cercano: te enseño a organizarte en la cocina, a planificar menús sencillos, a disfrutar de recetas nutritivas y, sobre todo, aprender a escuchar tu cuerpo para detectar a tiempo esas señales que solemos normalizar, incluso ignorar.

Me encanta mostrarte que cuidar de ti no significa renunciar a ciertos alimentos ni castigarte con normas súper estrictas. Que cuidar de ti tampoco significa que dejas de cuidar a tu familia. Te acompaño a descubrir que es posible disfrutar del dulce natural de un postre sin sentirte culpable o de una comida sabrosa y nutritiva en familia. Que puedes volver a ilusionarte de las cosas simples, como pasear al atardecer, leer un buen libro, reír con tus hij@s… sintiéndote a gusto con tu cuerpo y llena de energía.

Quiero que sepas que recuperar tu bienestar es posible. Hay un camino, que te conecta con tu instinto, auténtico, que te ayuda a reconocer lo que necesitas para sentirte bien y es transformador. Yo lo recorrí, lo sigo practicando cada día y lo comparto desde mi experiencia, con mucho amor y con pasión.

Porque cuando una mujer se siente bien consigo misma… todo lo demás empieza a encajar.

Biografía Mireia López Vida Macrobiótica
Biografía adulta Mireia López Vida Macrobiótica